¿Qué mejor que empezar con una presentación? I

¡Hola! Soy Sandra y esto es TranslaNity. ¿Que qué es TranslaNity? Pues una combinación entre traducción y community (comunicación). 

Sencillo, ¿no? Pero lo que me interesa contaros en esta publicación de presentación es algo diferente. Primero, y para romper el hielo, me gustaría poneros al corriente de cómo he llegado hasta aquí y cuál ha sido mi pequeño gran camino recorrido.

Siempre he pensado que la vida da muchísimas vueltas. Y sí, también da muchísimas vueltas laborales. De pequeño se te van despertando diferentes vocaciones… lo típico de: veterinario, cantante, futbolista… Pero también desde ya tan pequeño vas viendo como hay algo en especial que te mueve mariposas en la barriga. Desde mi punto de vista, diría que normalmente surge durante la época del colegio, ya que es cuando más variedad de actividades se nos ofrece. Sobre todo de esas primeras asignaturas tan generales, pero que a la vez nos van ayudando a enfocarnos cada vez más. ¿Nunca has dicho: “jo, se ha acabado el recreo y ahora encima toca _____ (inserta: mates, lengua, inglés, cono, gimnasia…)”?

En mi caso siempre lo tuve bastante claro, aunque suene irreal. Por supuesto que también decía que quería ser veterinaria o cantante, pero lo que verdaderamente me movía mariposas en la barriga era lengua castellana. Más tarde, se complementaron con las que surgieron al descubrir inglés. Ahí fue cuando realmente dije: “QUIERO ESTO”. Ahí, me decidí por el camino que quería seguir en mi vida. Ahí, me decidí por uno de los caminos que quería seguir en la vida. Pero, Â¿crees que elegimos nosotros nuestro destino o solo vamos atravesando lo que el destino ya tenía para nosotros?

Me atrevo a decir que lo tengo claro: solo recorremos el camino ya predestinado. Yo no elegí tener como asignatura inglés o lengua castellana en 2º de primaria por ejemplo. Estaban para mí. Y siguieron estando conforme pasaba de curso y además, cada vez se me daban mejor. Me gustaba tanto inglés, que le pedí a mis padres apuntarme a una academia… ¡Por amor!, y en verano me compraban los típicos libros de Vacaciones Santillana de inglés y lengua castellana. También me caía el de mates porque ni se me daban bien ni me gustaban, pero es lo que había. Al llegar al instituto, ya podías optar ir eligiendo si preferías estudiar ciencias o letras.

Pues tan sencillo como que fue en una de esas clases con uno de esos profesores que marcan tu existencia cuando definitivamente sabía por lo que iba a luchar. Jamás se me olvidará el clic que escuché en mi cabeza cuando mi profesor comentó que era su último año de docente porque se iba a dedicar a su verdadera vocación. Coincidió además ese año con un grupo de intercambio de estudiantes alemanes en el que estaba apuntada para practicar inglés, pero me llevé una grata sorpresa. Pues tampoco se me olvidaría el día en el que me enamoré del alemán, ni del día en el que dije que lo aprendería costara lo que costara. 18 añitos tenía solo y ya había decidido mi futuro laboral. Suele ser a esa edad cuando ya tienes las ideas más claras y las decisiones contundentes, ¿no?

Pero esa pregunta todavía la tengo en el aire, porque realmente aun me sigo sorprendiendo de las vueltas que da la vida… No obstante, eso se merece otra publicación aparte.

Y tú, ¿me cuentas cuándo descubriste cuál era tu vocación? Â¿Lograste alcanzar tu objetivo o sigues en ello?

Sandra TranslaNity

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